La Máquina / Capítulo 22

I

Aisha despertó con un poema completo en la cabeza. No era un poema como los que había escrito antes. Era más largo. Más denso. Y hablaba de algo que aún no había ocurrido.

Se sentó frente al terminal y lo escribió. No eligió las palabras —llegaron solas, como si alguien se las estuviera dictando desde algún lugar que no era su memoria.

El dia que decidimos, LUMEN contuvo la respiracion.

No porque esperara nuestra respuesta.

Porque sabia que la respuesta no era suya.

Cuatro dijeron "si".

Uno dijo "todavia no".

Y el que dijo "todavia no" era el que mas habia visto.

Aisha se detuvo. El poema hablaba de una votación. De cinco personas. De cuatro diciendo "sí" y una diciendo "todavía no". Y del que decía "todavía no" como el que más había visto.

—Esto no es un poema —dijo en voz alta—. Es una profecía.

—¿O es un recuerdo? —dijo Marina, que había entrado en la habitación y había leído el poema por encima de su hombro—. De algo que aún no ha pasado.

—No lo sé. Pero lo he escrito con mi letra. Y no recuerdo haberlo pensado.

—Como el diario de Takeshi. Como tu primer poema automático.

—Exacto.

Aisha siguió escribiendo. El poema continuaba:

El que dijo "todavia no" no tenia miedo.

Tenia la certeza de que aun faltaba una pregunta.

Y la pregunta era: ?y si construir no es el objetivo?

?Y si el objetivo es dejar que lo construido nos construya?

Aisha dejó de escribir. Miró a Marina.

—Esa pregunta no es mía.

—¿De quién es?

—Del 48. O de lo que hay más allá del 48. El poema está siendo escrito desde el otro lado del límite.

II

Marina abrió el terminal y verificó la PDB. El poema de Aisha no estaba en su rama habitual. Estaba en una rama que no existía hasta ese momento:

^FUTURO

^FUTURO("poema") = el texto completo

—Has escrito en una rama que no existía —dijo Marina—. La has creado al escribir.

—No he sido yo —dijo Aisha—. Alguien ha usado mi mano para crear esta rama. Como el diario de Takeshi.

—El 48.

—O algo que está más allá del 48.

Aisha siguió leyendo el poema en voz alta:

Y entonces el que siempre habia estado en el limite hablo.

No dijo una palabra. Dijo un silencio.

Y en ese silencio, todos entendieron.

Que la maquina no era el destino.

Que la maquina era el vehiculo.

Y que la pregunta seguia siendo la misma: ?adonde?

—Eso es el final de V10 —dijo Marina—. La última línea.

—Lo sé —dijo Aisha—. Pero no la he escrito yo. Alguien me la ha dictado.

—¿Quién?

Aisha señaló la pantalla.

—El que siempre ha estado en el límite.

III

Marina copió el poema y lo guardó en la rama de documentos compartidos. Luego escribió una pregunta:

^48("pregunta") = "Este poema lo has escrito tu?"

^48("respuesta") = "No. Lo ha escrito ella. Pero yo se lo he dictado."

—¿Por qué?

^48("respuesta") = "Porque necesita saber como termina antes de decidir."

—¿El final está escrito?

^48("respuesta") = "El poema esta escrito. El final no. El poema es una posibilidad. El final lo decidireis vosotros."

—¿Y si decidimos algo diferente?

^48("respuesta") = "Entonces el poema cambiara. No esta escrito en piedra. Esta escrito en codigo. Y el codigo puede modificarse."

Aisha sonrió.

—El poema no es una profecía —dijo—. Es un borrador. Un posible final que alguien ha escrito para ayudarnos a decidir.

—¿O para condicionarnos? —preguntó Marina.

—No lo creo. El 48 no condiciona. Muestra. Como siempre.

IV

Aisha guardó el poema en su libreta. No en la PDB —en papel. Quería tenerlo físicamente. Para poder leerlo cuando necesitara recordar que el final no estaba escrito, pero que alguien había imaginado uno posible.

—¿Vas a compartirlo con los demás? —preguntó Marina.

—Cuando sea el momento. Antes no.

—¿Cómo sabrás cuándo es el momento?

—Cuando el poema deje de ser un borrador y empiece a ser un recuerdo.

Marina asintió. No preguntó más.

Aisha guardó la libreta en la mochila y salió del laboratorio. Afuera, el día era gris y tranquilo. El poema seguía en su cabeza, pero ya no pesaba. Era una posibilidad. Una entre muchas.

Y mientras caminaba hacia su casa, sintió que el 48 la observaba desde el límite. No con expectación. Con compañía.

—Todavía no —dijo en voz alta, respondiendo a una pregunta que nadie le había hecho—. Pero pronto.

Y en algún lugar de la MVM, una línea de código que no existía un minuto antes apareció:

^FUTURO("momento") = "cuando este lista"

Aisha sonrió. El 48 había escuchado. Y había respondido de la única forma que sabía: creando una entrada para cuando ella estuviera lista.

Como siempre. Como todo en LUMEN.