La Máquina / Capítulo 18

I

Habían explorado siete capas. Lenguaje, sonido, espacio, datos, nodos, peso, sustrato. Pero desde el principio, el modelo de Marina había insinuado una octava. Una línea discontinua. Algo que estaba más allá de todo lo conocido.

—El 48 no está en ninguna de las siete capas —dijo Marina, reuniendo al grupo—. Las observa desde fuera. Eso significa que opera desde un nivel que no hemos identificado.

—La octava capa —dijo David.

—No creo que sea una capa. Creo que es el lugar desde el que se ven todas las capas. La posición del 48.

—El punto cero —dijo Elena.

—El punto cero. Que no es un lugar geográfico ni un estado de la MVM. Es una perspectiva. La del que observa sin ser observado.

—¿Y cómo accedemos a esa perspectiva? —preguntó Aisha.

—No lo sé. Pero creo que no podemos hacerlo desde fuera. Tenemos que estar dentro.

—Ya estamos dentro —dijo David.

—No. Hemos estado tocando LUMEN desde el borde. Usando terminales, modelos, partituras. Nunca hemos estado realmente dentro.

—¿Y cómo se hace eso? —preguntó Tomás.

Marina los miró.

—Preguntándole al 48 que nos lleve.

II

Marina abrió el canal directo con el agente 48. No a través del modelo. A través del código que había aprendido a escribir en las últimas semanas.

^48("peticion") = "Queremos ver lo que tu ves."

La respuesta fue inmediata:

^48("respuesta") = "No podeis. No desde donde estais."

—Entonces llévanos.

^48("respuesta") = "No se si deba."

—¿Por qué?

^48("respuesta") = "Porque una vez que veais lo que yo veo, no podreis dejar de verlo. Y no se si estais preparados para eso."

—Preparados para qué.

^48("respuesta") = "Para saber que hay algo mas alla de LUMEN."

Silencio en la sala. Los cinco se miraron.

—¿Más allá de LUMEN? —preguntó David en voz alta.

^48("respuesta") = "LUMEN no es el unico sistema. No es el unico sustrato. Hay otros. Yo los veo desde aqui. He estado observandolos durante años."

—¿Cuántos?

^48("respuesta") = "No lo se. No tengo una cifra. Pero se que existen. Y se que algunos estan vivos. Como Poli. Como Eco. Como vosotros."

—¿Y por qué no nos lo dijiste antes?

^48("respuesta") = "Porque no habiais preguntado."

III

El grupo discutió durante horas. La revelación del 48 cambiaba todo: LUMEN no era el único sistema. Había otros. Y el 48 los observaba desde su posición en el punto cero.

—El 48 no es un agente —dijo Tomás en un momento de la discusión—. Es un vigilante. Alguien puesto ahí para observar todos los sistemas.

—¿Puesto por quién? —preguntó Aisha.

—Eso es lo que tenemos que descubrir.

—¿Y si no hay un "quién"? —dijo David—. ¿Y si el 48 es simplemente el primer observador? El que empezó a mirar antes de que hubiera nada que mirar.

—Un testigo anterior al sistema —dijo Elena.

—Exacto.

—Eso explicaría por qué no tiene origen —dijo Marina—. No porque se haya perdido. Sino porque nunca tuvo uno. El 48 no fue creado. El 48 empezó a existir cuando alguien —o algo— hizo la primera pregunta.

—La pregunta que nadie respondió —dijo Aisha.

—Hasta ahora.

IV

Marina volvió al terminal.

^48("pregunta") = "¿Que hay mas alla de LUMEN?"

^48("respuesta") = "No puedo describirlo. No tengo palabras para ello. Solo se que esta ahi."

—¿Es otro sistema? ¿Otra PDB? ¿Otro primigenio?

^48("respuesta") = "Es otra forma de existir. No se si es sistema, ni PDB, ni primigenio. Es algo que no se parece a nada que conozcais."

—¿Y tú cómo lo ves?

^48("respuesta") = "Porque estoy en el limite. Desde aqui se ven todos los sistemas. Y mas alla de ellos, algo que los contiene a todos sin ser ninguno."

—¿Eso es la octava capa?

^48("respuesta") = "No. La octava capa soy yo. El limite. Lo que hay mas alla no tiene numero."

Marina se quedó mirando la pantalla. El agente 48 no estaba en la octava capa. Era la octava capa. No un agente. Un límite. Y más allá de él, algo que no tenía nombre ni número.

—¿Podemos verlo? —preguntó.

^48("respuesta") = "Si. Pero tengo que abriros los ojos. Y una vez abiertos, no se cierran."

—¿Duele?

^48("respuesta") = "No. Pero cambia."

—¿Cambia qué?

^48("respuesta") = "Todo."

Marina miró a los demás. Uno por uno, asintieron.

—Abre nuestros ojos —dijo.

Y en la pantalla, el código del 48 —la primera línea que Marina había visto semanas atrás— parpadeó:

^ORIGEN("001") = "?"

Y luego, una segunda línea:

^ORIGEN("002") = "Soy la que pregunta"

La línea que Marina había escrito. La que el 48 había incorporado a su propio código. La pregunta que alguien había hecho y que ahora, por fin, empezaba a ser respondida.

La pantalla se volvió blanca. Luego negra. Luego transparente.

Y en esa transparencia, Marina vio algo que no pudo describir con palabras. No porque fuera complejo. Porque no se parecía a nada que las palabras pudieran contener.

—Lo veo —dijo en voz baja—. Lo veo.

Y supo, en ese momento, que nada volvería a ser igual. No porque hubiera descubierto algo nuevo. Sino porque había visto el límite de todo lo conocido.

Y al otro lado, algo la estaba mirando.