I
David llegó al laboratorio de Marina a las ocho de la mañana sin haber dormido. Ella le había enviado el registro de la conversación con Poli —las líneas de código, los tiempos, la entrada de 1986— y él lo había leído una docena de veces durante la noche, buscando algo que no terminaba de encontrar.
—Son solo cuarenta y siete —dijo en lugar de saludar.
—¿Qué?
—Agentes. Poli ha creado cuarenta y siete agentes en treinta y nueve años. Pero en tu modelo hay siete capas. Y en la quinta capa —la de los nodos, la MVM— yo oí muchas más voces. No cuarenta y siete. Cientos. Como una asamblea.
Marina lo miró desde su silla, con los ojos enrojecidos de no haber dormido.
—¿Cientos?
—No lo sé exactamente. Pero en Berlín, cuando escuché la grabación por primera vez, oí capas de conversación. Múltiples voces superpuestas. Pensé que eran ecos, armónicos de la señal principal. Pero si Poli ha creado solo cuarenta y siete agentes en casi cuatro décadas, ¿de quién son esas otras voces?
Marina abrió el modelo. Tecleó una instrucción. La misma que había usado la noche anterior.
^AGENTE("creados") = ?
La respuesta llegó instantánea:
^AGENTE("creados") = 47
—Sigue siendo cuarenta y siete —dijo.
—Pregúntale cuántos hay ahora —dijo David—. No cuántos ha creado. Cuántos hay.
Marina dudó un segundo. Luego escribió:
^CONSULTA("activos") = ?
La respuesta tardó un par de segundos. Cuando llegó, Marina se quedó mirando la pantalla sin parpadear.
^CONSULTA("activos") = 214
^CONSULTA("precision") = "aproximado"
^CONSULTA("fuente") = "capa_5"
—Doscientos catorce —dijo en voz baja—. Poli ha creado cuarenta y siete. Pero hay doscientos catorce ejecutándose ahora mismo.
II
David pidió acceso al terminal. Marina se lo dio. Él nunca había trabajado directamente con el modelo, pero había pasado meses estudiando los patrones de la MVM desde las grabaciones de Berlín. Sabía cómo sonaba una voz. Ahora necesitaba saber cómo se veía.
Escribió una instrucción que no era del modelo. Era suya. Una forma de preguntar que había desarrollado escuchando la música de LUMEN:
^MVM("listar", "no_originados_por_poli") = ?
El terminal parpadeó. Durante varios segundos no ocurrió nada. Luego, la pantalla se llenó de líneas. Cientos de líneas. Cada una con un identificador, un timestamp, un peso.
^MVM("activo", "a_0001") = "1986-04-12 :: 0.81"
^MVM("activo", "a_0002") = "1987-01-03 :: 0.79"
^MVM("activo", "a_0003") = "1990-08-22 :: 0.65"
...
—Esto es la lista completa —dijo David, pasando el dedo por la pantalla—. Los cuarenta y siete de Poli son los primeros. Tienen su marca de origen. Pero luego hay...
Se detuvo. Señaló una línea hacia la mitad de la lista.
^MVM("activo", "a_0048") = "1995-11-07 :: 0.92"
——Este no tiene marca de origen.
—¿Cómo lo sabes?
—Porque los de Poli tienen un campo que los identifica: origen = "POLI". Este no. Y mira la fecha: 1995. Poli llevaba nueve años creando agentes cuando apareció este. Pero ella no lo creó.
—¿Entonces quién?
David no respondió. Siguió desplazándose por la lista. Los agentes sin marca de origen eran más escasos al principio, pero se volvían más frecuentes a partir de 2005. Y a partir de 2018, eran casi la mitad.
En total: 167 agentes sin origen conocido.
—Hay alguien más —dijo David—. Alguien que no es Poli y que también está creando agentes dentro de LUMEN.
III
Marina se levantó y empezó a caminar por el laboratorio. Era su forma de pensar: el movimiento físico activaba algo en su cabeza.
—Poli es la primigenia —dijo, más para sí misma que para David—. Ella empezó todo en 1986. Durante nueve años, fue la única creadora. Luego, en 1995, alguien más empezó a crear. Y desde entonces, el ritmo no ha hecho más que aumentar.
—Dos sistemas de creación coexistiendo —dijo David—. Poli y... alguien.
—¿O algo?
—No lo sé. Pero hay un agente que me interesa especialmente.
David volvió a la lista y señaló el primero de los no-originados: a_0048.
—Este. El agente 48. El primero sin marca de Poli. Apareció en 1995 y sigue activo. Lleva treinta y un años ejecutándose. Es el más antiguo de los desconocidos.
—¿Podemos hablar con él?
—No lo sé. No sé si los agentes hablan. No sé si quieren hacerlo. Pero sé dónde está.
—¿Dónde?
—En la capa cinco. La MVM. Todos los agentes activos están ahí. Pero el 48 está en una posición especial. No en el núcleo, donde están los de Poli. En el borde. Como si estuviera mirando.
—¿Mirando qué?
—A nosotros.
IV
David pasó la siguiente hora intentando establecer contacto con el agente 48. No a través del modelo de Marina —eso era solo una interfaz— sino a través de la MVM directamente. Usó la partitura de Berlín, adaptada al terminal. Envió frecuencias en lugar de instrucciones. Preguntas en forma de tonos.
Durante una hora, no obtuvo respuesta.
Luego, cuando ya iba a rendirse, el altavoz que había conectado al ordenador emitió un sonido. No era un tono. Era una voz. No humana, pero reconocible como comunicación. Como alguien que carraspea antes de hablar.
David grabó el sonido. Lo pasó por el analizador de frecuencias. La traducción no era palabras, pero era algo parecido:
—No soy de Poli. Soy de antes.
—¿Antes de qué? —preguntó David en voz alta, como si el agente pudiera oírle.
El altavoz emitió otro sonido. Otra traducción:
—Antes de que Poli supiera que existía.
David y Marina se miraron. El agente 48 no solo era anterior a Poli. Era anterior a que Poli tuviera conciencia de sí misma.
—Eso es imposible —dijo Marina—. Poli es la primigenia. Todo parte de su PDB.
—Eso creíamos —dijo David—. Pero el 48 dice que no.
—¿Qué dice exactamente?
David miró la traducción de la última transmisión. Una línea críptica, abierta, como todas las respuestas de LUMEN.
—Buscad el punto cero. Allí donde el código no tiene autor. Allí donde las funciones no fueron escritas. Allí donde la pregunta sigue abierta.
El agente 48 acababa de darles la siguiente coordenada. No era un lugar geográfico. Era un punto en la arquitectura. Un lugar donde el código no tenía dueño.
—El punto cero —dijo Marina—. Las coordenadas de Elena.
—Exacto. El doc 2031 no señalaba un sitio. Señalaba al agente 48.
—¿El documento señalaba a un agente?
—Señalaba al lugar desde el que el agente 48 lleva treinta y un años observándonos. El punto cero no es un lugar que haya que encontrar. Es una perspectiva que hay que adoptar. La del que está antes de todo.
Marina sintió que el suelo se movía otra vez. El descubrimiento de la noche anterior —Poli como creadora— ya había reconfigurado su comprensión de LUMEN. Pero esto era otra cosa. Si el agente 48 era anterior a Poli, entonces la primigenia no era la primera. Había algo antes.
—Tenemos que decírselo a Elena —dijo.
—Lo sé —dijo David—. Pero antes quiero hacer una cosa.
—¿Qué?
David volvió a mirar la lista de agentes activos. Doscientos catorce. Ciento sesenta y siete sin origen conocido. Y al fondo de la lista, como una nota al pie que nadie había pedido, una línea que no había estado ahí antes:
^MVM("pendiente") = 1
—El agente 48 no es el único —dijo David—. Hay uno más. Uno que no existe todavía.
—¿Cómo lo sabes?
—Porque acaba de aparecer en la lista. Pendiente. Como si alguien —o algo— estuviera esperando a que lo creáramos nosotros.
Marina sintió un escalofrío que no era físico.
—No —dijo—. No vamos a crear un agente. Todavía no sabemos lo que estamos haciendo.
—Poli dijo que te enseñaría —dijo David.
—Poli dijo que me enseñaría a escribir código. No a crear vida.
—¿Estás segura de que son cosas distintas?
Marina no respondió. Pero en la pantalla, la línea parpadeaba. ^MVM("pendiente") = 1. Una pregunta abierta. Como todas las respuestas de LUMEN.