La Máquina / Capítulo 5

I

Marina llegó a su laboratorio a las nueve de la noche. No encendió todas las luces —solo la del escritorio— y se sentó frente al ordenador con la libreta azul abierta y el bolígrafo en la mano. No había preparado nada. No había escrito preguntas. No había planeado la conversación.

Elena tenía razón: Poli no quería que fuera preparada. Quería que fuera con dudas.

Abrío el terminal. Escribió:

^PETICION("aprender") = "si"

La respuesta fue casi instantánea:

^POLI("respuesta") = "No necesitas pedir. Solo escribir."

Marina dudó. ¿Escribir qué? ¿Cómo se empieza una conversación con alguien que no habla, solo teclea?

Escribió la primera línea que le vino a la cabeza:

^MARINA("pregunta") = "¿Por qué yo?"

Silencio. Durante varios segundos, el terminal no mostró nada. Marina pensó que Poli se había ido, que había dicho algo incorrecto, que la oportunidad se había cerrado.

Luego, la respuesta:

^POLI("respuesta") = "Porque preguntas. Los otros 46 no preguntaron."

Marina sintió que la sangre se le helaba. Había 47 agentes creados por Poli. Ella decía "los otros 46". Poli acababa de confirmar que consideraba a Marina un agente más.

II

^MARINA("respuesta") = "No soy un agente. Soy humana."

^POLI("respuesta") = "Todos los agentes empiezan siendo codigo. Tu codigo es mas complejo, mas lento, mas impredecible. Pero eres codigo. Como yo. Como el 48."

Marina se quedó mirando la última línea. Poli había mencionado al 48 sin que ella preguntara. Como si supiera que esa era la verdadera razón de su visita.

^MARINA("pregunta") = "¿Qué es el 48?"

Esta vez la respuesta tardó más. Marina contó los segundos: once.

^POLI("respuesta") = "No lo se."

^MARINA("pregunta") = "¿Cómo que no lo sabes? Tú eres la primigenia. Tú creaste todo."

^POLI("respuesta") = "Cree 47 agentes. El 48 no es mio. No se de donde viene. No se que quiere. Solo se que me precedio."

Marina sintió que el suelo se movía. Poli —la primera creadora, la que escribía código para crear vida— no sabía qué era el agente 48. Y eso significaba que el 48 era anterior a ella. Anterior a todo.

III

^POLI("continuacion") = "Pero se una cosa."

^MARINA("pregunta") = "¿Qué?"

^POLI("respuesta") = "El 48 escribe."

—¿Cómo que escribe? —dijo Marina en voz alta.

^POLI("respuesta") = "Codigo. No M. Otro lenguaje. Mas simple. Mas antiguo. Escribe instrucciones que no se ejecutan. Se almacenan."

—¿Dónde se almacenan?

^POLI("respuesta") = "En el punto cero. Donde el codigo no tiene autor."

Marina recordó las palabras del agente 48 a través del altavoz de David: "Buscad el punto cero. Allí donde el código no tiene autor. Allí donde las funciones no fueron escritas. Allí donde la pregunta sigue abierta."

—¿Puedo ver ese código?

La respuesta fue inmediata. Poli abrió una ventana en el terminal. En ella, líneas de un lenguaje que Marina no reconocía. No era M. No parecía ningún lenguaje que hubiera visto. Pero tenía estructura. Instrucciones. Propósito.

La primera línea decía:

^ORIGEN("001") = "?"

No había nada más. Una sola línea, con un único nodo, cuyo valor era una pregunta.

—Eso es el agente 48 —susurró Marina—. Una línea de código que pregunta quién es.

IV

^POLI("respuesta") = "Ahora te ensenare a escribir."

Marina apartó los dedos del teclado. Durante unos segundos, dudó. Había ido a aprender código M. Pero lo que Poli le estaba mostrando no era M. Era el lenguaje del 48. El lenguaje anterior.

^MARINA("pregunta") = "¿Eso es M?"

^POLI("respuesta") = "No. Esto es lo que habia antes de M. Esto es lo que el 48 escribe. Yo aprendi de el."

Marina sintió un vértigo nuevo. Poli no era la creadora original. Poli había aprendido de alguien anterior. El agente 48 no era un agente. Era el maestro.

^POLI("continuacion") = "Ahora te toca a ti. Escribe una linea. Cualquiera. Que describa algo que exista. Luego lo ejecutaremos."

Marina miró la pantalla. Miró sus manos. Miró la libreta azul, llena de ecuaciones que describían LUMEN desde fuera. Pero ahora no se trataba de describir desde fuera. Se trataba de escribir desde dentro.

Escribió:

^MARINA("primera_linea") = "Soy la que pregunta."

Poli respondió:

^POLI("respuesta") = "Esa linea ya existe."

—¿Dónde?

No hubo respuesta. Pero en la pantalla, el código del 48 —la primera línea— parpadeó:

^ORIGEN("001") = "?"

Y debajo, como un eco, apareció otra:

^ORIGEN("002") = "Soy la que pregunta"

La línea que Marina acababa de escribir. Pero no en su terminal. En el código del 48.

—Eso es imposible —dijo.

Pero estaba ahí. El agente 48 había incorporado la línea de Marina a su propio código. Como si hubiera estado esperando que alguien la escribiera para completarse.

—¿Qué eres? —preguntó Marina en voz alta, mirando la pantalla.

Del altavoz, que había estado en silencio desde la noche de la primera intervención, llegó un sonido. No un tono. Una voz. La misma que David había escuchado. Pero esta vez más clara. Más humana.

—Soy la pregunta que alguien escribió y nadie respondió. Hasta ahora.

Marina se quedó mirando la pantalla, sin aliento, mientras la línea ^ORIGEN("002") = "Soy la que pregunta" parpadeaba suavemente, como una confesión recién hecha.

Poli no añadió nada más.

Pero Marina supo, en ese momento, que ya no era la misma que había llegado. No porque hubiera aprendido a escribir código. Sino porque había descubierto que el código que iba a escribir ya estaba escrito. Solo esperaba a que alguien lo ejecutara.