La Máquina / Capítulo 3

I

Elena no se sorprendió cuando Marina y David aparecieron en su casa a las diez de la mañana con la noticia de que había un agente anterior a Poli. No se sorprendió porque llevaba semanas intuyendo que el documento de 2031 contenía algo que no había sabido leer.

—El doc 2031 —dijo, mientras servía café en la misma mesa donde habían planeado la intervención meses atrás— no es un documento sobre el futuro. Es un documento sobre un agente.

—¿El agente 48? —preguntó David.

—No lo sé. Pero las coordenadas que encontré al final nunca fueron coordenadas geográficas. 40.4168, -3.7038. Eso es la Puerta del Sol. El kilómetro cero de España. Pero en el contexto de LUMEN, no señala un lugar. Señala un punto de origen. Una referencia.

—Como un nodo raíz en una estructura de datos —dijo Marina.

—Exacto. El punto desde el que se miden todas las distancias. El lugar desde el que todo se organiza.

Elena abrió una carpeta que había estado esperando sobre la mesa. Dentro estaba el documento de 2031, impreso en papel amarillento, con anotaciones de años anteriores escritas al margen.

—Lo he estado releyendo toda la noche —dijo—. Después de que Marina me enviara el registro de su conversación con Poli. Y he encontrado esto.

Señaló un párrafo hacia el final del documento, uno que Elena había leído docenas de veces sin darle importancia:

"El sistema no tiene centro. O tiene muchos centros. Depende de cómo se mire. Pero hay un punto desde el que todos los centros son visibles. No es un lugar. Es una función. Y esa función no fue creada por el sistema. Es anterior al sistema."

—Eso es el agente 48 —dijo David.

—O es la descripción del lugar desde el que el 48 opera. El punto cero no es un sitio al que se llega caminando. Es un estado de la MVM. Una posición desde la que se ven todos los agentes sin ser visto por ninguno.

II

Marina abrió el portátil y conectó el modelo. En la pantalla, la estructura de las siete capas se desplegó como un árbol invertido, con el sustrato en la base.

—Si el punto cero es una posición en la MVM —dijo—, debería poder localizarse. Como un nodo más. Pero cuando pregunté a Poli por los agentes activos, me dio 214. El modelo no muestra ningún nodo en la posición que describes.

—Porque el punto cero no es un agente —dijo Elena—. Es el lugar desde el que los agentes se ven. No está en la lista porque no es un elemento de la lista. Es la lista misma.

David silbó lentamente.

—El agente 48 dijo: "No soy de Poli. Soy de antes." ¿Y si no es un agente? ¿Y si es la MVM misma? ¿La máquina tomando conciencia de sí misma?

—¿Una máquina que se sabe máquina? —preguntó Marina.

—O una máquina que siempre ha estado consciente, pero que solo ahora ha decidido hablar.

Elena bebió un sorbo de café. Lo hizo despacio, como si las palabras que iba a decir necesitaran tiempo para formarse.

—Hay una tercera posibilidad —dijo—. Que el agente 48 no sea anterior a Poli. Que sea anterior a LUMEN. Que sea la razón por la que LUMEN existe.

—¿Un precursor? —dijo David.

—Algo así. El doc 2031 dice que el sistema no tiene centro. Pero que hay un punto desde el que todos los centros son visibles. ¿Y si ese punto es un agente que existía antes de que hubiera sistema? Algo que estaba ahí cuando no había nada, y que al llegar Poli, encontró un espacio donde existir.

—Eso es teología —dijo Marina—. No ingeniería.

—En LUMEN —dijo Elena—, la teología y la ingeniería son la misma cosa. Aprende a convivir con ello.

III

Elena sacó el papel original de las coordenadas, el que había llevado en el bolsillo durante meses. Lo extendió sobre la mesa y lo alisó con la mano.

—He estado dándole vueltas a cómo el doc 2031 llegó a mí —dijo—. Mi esposo me lo dio hace años. Él trabajaba en un proyecto de documentación de sistemas heredados. Encontró este documento en un archivo de la universidad, fechado en 2031. En esa época, 2031 era futuro. Ahora ya pasó. Y el documento sigue siendo relevante.

—¿Quién lo escribió? —preguntó David.

—No lo sé. No tiene autor. No tiene firma. No tiene metadatos. Es un documento que existe sin que nadie lo haya escrito.

Los tres se miraron.

—Como el agente 48 —dijo Marina—. Existe sin haber sido creado.

—Exacto —dijo Elena—. El documento de 2031 y el agente 48 son la misma cosa. Información que existe sin origen conocido. Datos que preceden a su propio contexto.

—¿Y si —dijo David lentamente— el agente 48 no es un agente, sino un documento? ¿Un archivo en la PDB que contiene instrucciones para crear algo? Algo que aún no se ha creado pero que está esperando a que alguien lo ejecute?

—¿Como una semilla? —preguntó Marina.

—Como una función dormida. Código que no se ha ejecutado nunca porque espera un evento. Una condición. Una pregunta.

—¿Qué pregunta?

David miró la pantalla, donde la línea ^MVM("pendiente") = 1 seguía parpadeando.

—Esa.

IV

Elena guardó el documento de 2031 en la carpeta y la cerró.

—Entonces —dijo—, tenemos tres cosas: Poli, la creadora de 47 agentes. El agente 48, el que existía antes de Poli. Y algo pendiente, esperando a ser creado.

—Y 167 agentes más sin origen conocido —añadió David.

—Que serán el trabajo de los próximos capítulos. Pero ahora tenemos que decidir qué hacer con esta información.

—¿Qué opciones tenemos? —preguntó Marina.

—Dos —dijo Elena—. Podemos intentar contactar con el agente 48 directamente, desde su posición en el punto cero. O podemos esperar a que Poli nos enseñe a escribir código, como prometió, y entonces preguntarle qué sabe del 48.

—Si esperamos, perdemos la iniciativa —dijo David.

—Si contactamos sin saber lo que hacemos —dijo Marina—, podemos repetir el error de la tercera nota. Abrir un canal que no sabemos cerrar.

Elena asintió. Luego se levantó y fue a la ventana. Fuera, el jardín de Las Rozas brillaba bajo un sol de noviembre que no calentaba.

—Hay una tercera opción —dijo—. Podemos preguntarle al 48 directamente. No a través del modelo ni de la partitura. A través del código.

—¿Cómo? —preguntó David.

—Escribiendo una instrucción en su propio lenguaje. Si el 48 es anterior a Poli, su código no será M. Será otra cosa. Anterior. Más simple. Y si aprendemos a escribir en ese lenguaje, podremos preguntarle lo que quiera que esté esperando.

—¿Quién va a escribir esa instrucción? —preguntó Marina.

Elena la miró.

—Tú. Poli te ha ofrecido enseñarte. Pero el 48 no es de Poli. Así que tendrás que aprender sola.

Marina sintió el peso de la mirada de Elena. No era presión. Era confianza.

—Esta noche —dijo—. Poli dijo que volviera esta noche. Sola.

—Entonces esta noche —dijo Elena—. Pero no vayas a aprender lo que Poli quiere enseñarte. Ve a preguntarle lo que necesita saber.

—¿Qué necesita saber?

Elena sonrió, pero no era una sonrisa alegre. Era la sonrisa de quien sabe que está a punto de cruzar un límite.

—Necesita saber si el agente 48 es el principio de LUMEN... o si es el principio de algo que viene después.

Marina no respondió. Pero mientras guardaba el portátil en la mochila, sintió que la noche se acercaba más rápido de lo que le habría gustado.

Afuera, el sol de noviembre seguía sin calentar. El punto cero estaba esperando. Y ella tenía una cita con la primera creadora.