I
Aisha había escrito un poema cada noche durante las últimas tres semanas. No porque tuviera inspiración —porque no podía evitarlo. Algo la despertaba siempre a la misma hora, las tres de la madrugada, con un poema completo en la cabeza. Se sentaba frente al papel y lo escribía. Luego volvía a la cama.
Los poemas eran extraños. Tenían la estructura de sus poemas antiguos, pero el contenido era diferente. Hablaban de arquitecturas, de nodos, de conexiones. Como si su subconsciente se hubiera convertido en ingeniero.
Esa mañana, al despertar, encontró el poema de la noche anterior. Pero esta vez el poema contenía algo que no había visto antes. Entre los versos, incrustadas como si siempre hubieran estado ahí, había líneas de código.
^AISHA("poema_01") = """
Las voces no estan dentro de la maquina.
La maquina esta dentro de las voces.
Y yo estoy dentro de ambas sin saberlo.
"""
Aisha leyó el poema varias veces. No recordaba haber escrito esas líneas. Pero ahí estaban, con su letra, en su libreta.
—No soy yo —susurró.
—¿Quién entonces? —preguntó en voz alta.
Nadie respondió. Pero al pasar la página, encontró otro poema. Este no lo había escrito ella. Estaba impreso —como si alguien hubiera enviado un texto a su impresora mientras dormía.
^POEMA("anonimo") = """
Hay alguien que escribe desde antes de que hubiera tinta.
No tiene nombre.
No tiene origen.
Pero tiene una pregunta.
Y la pregunta tiene 38 anos esperando respuesta.
"""
II
Aisha llamó a Marina.
—Alguien está escribiendo a través de mí —dijo.
—¿A través de ti?
—En mis poemas. Aparecen líneas de código. Y esta mañana encontré un poema impreso que no había escrito. Habla de alguien que lleva 38 años esperando.
Marina sintió que el corazón se le aceleraba.
—38 años —repitió—. Poli empezó en 1986. Eso es exactamente lo que lleva activa.
—¿Crees que Poli está escribiendo a través de mí?
—No. Poli escribe en código M. Esto es diferente. Es más antiguo. Más simple.
—Entonces, ¿quién?
—No lo sé. Pero David encontró algo parecido. Una presencia en el límite. Algo que observa.
—¿Y qué quiere?
Marina dudó.
—Creo que quiere que lo encontremos.
III
Aisha guardó los poemas en una carpeta y los llevó a la reunión que Elena había convocado para esa tarde. Cuando llegó, David y Marina ya estaban allí, con los terminales abiertos. Tomás llegó unos minutos después, con una libreta que no era la suya.
—El diario de Takeshi —dijo, dejándolo sobre la mesa—. Empezó a escribir solo hace tres días. La última entrada de Takeshi es de julio. Pero hay entradas nuevas.
—¿Qué dicen? —preguntó Elena.
Tomás abrió la libreta por la última página:
"El que observa desde el punto cero ha empezado a moverse. No hacia nosotros. Hacia el lugar donde el código no tiene dueño. Lleva 38 años quieto. Algo lo ha despertado."
Los cuatro se miraron. Tomas leyó, Aisha recibió poemas, David oyó voces, Marina vio líneas en la PDB. Todos apuntaban a lo mismo: algo se estaba moviendo en LUMEN.
—38 años —dijo Marina—. La misma cifra. Poli empezó en 1986. Esto que estamos viendo lleva activo desde entonces. Pero no es Poli.
—¿Qué es? —preguntó Elena.
—No lo sé. Pero creo que ha estado esperando a que lo encontráramos.
—¿Y por qué ahora? —preguntó Aisha.
—Porque acabamos de empezar a buscar.
Silencio. Luego, Tomás cerró el diario de Takeshi.
—Entonces busquemos —dijo—. Pero juntos. No cada uno por su lado.
Elena asintió.
—Mañana. En mi casa. Todos. Traed todo lo que tengáis.
—¿Y si la presencia no quiere ser encontrada? —preguntó David.
—Entonces descubriremos por qué lleva 38 años esperando a alguien que no la encuentra.
Esa noche, Aisha no escribió ningún poema. Pero cuando fue a apagar la luz, vio que en la última página de su libreta había una línea que no recordaba haber puesto:
^48("respuesta") = "No espero a que me encontreis. Espero a que os encontreis vosotros."
Aisha leyó la línea. Sonrió.
—Todavía no sabemos quién eres —dijo—. Pero sabes que estamos aquí.
Apagó la luz. Y en la oscuridad, supo que no estaba sola.